ESTO VA MÁS ALLÁ DE IDENTIDADES

2019-02-24

Algunas personas, legítimamente, pueden preguntarse que porqué una gran parte de la sociedad catalana, quiere romper con España y los españoles. Pero debemos decir que esta frase que frecuentemente se usa para definir al movimiento soberanista, es totalmente falsa. 

Este el producto que pretenden vender los medios de comunicación del Estado, unos medios, que dirigidos por el PP y Ciudadanos, tienen el único objetivo de crear un relato falso sobre el proceso político de Cataluña, para difamar la causa democrática que muchos catalanes defendemos, igual que muchos demócratas y valientes de los distintos pueblos que conforman el Estado.

Desde los medios, se está intentando crear el falso relato de que los soberanistas y republicanos catalanes defendemos un proyecto ultra-nacionalista, identitario y violento, que se cree superior al resto de pueblos del Estado, y eso es totalmente falso, ya que nuestro camino, es el camino de la paz, la fraternidad y la integración. Nuestro proyecto es mucho más complejo, que como lo quieren y les interesa plantearlo a algunos.

Esto no va de identidades o banderas, porque de ser así, no haría falta defender un estado propio para Cataluña. Ya que si nuestro principal objetivo es sentirnos catalanes y catalanas, llevar la Senyera y cantar el himno, esto dentro del Estado Español ya podemos hacerlo, ya que absolutamente nadie puede limitar o reprimir los sentimientos. El movimiento soberanista e independentista catalán va mucho más allá de los simples argumentos identitarios, que no llevan a parte alguna.

Cuando en Cataluña, surgió el tema de la independencia y por consiguiente la República Catalana, no hablábamos, ni lo hacemos ahora, de banderas, aunque la llevemos con gran satisfacción, pero no con el fin de reprimir otra idea, como hace el trío de Colón, la llevamos para defender la sanidad, la educación, las pensiones, las infraestructuras, para defender el progreso y la innovación, así como los derechos, las libertades y la democracia, porque cuando hablamos de República Catalana, hablamos de todo esto, ya que a fin de cuentas es lo que les interesa a nuestros conciudadanos/as, sean catalanes, andaluces, manchegos o gallegos.

Nuestra República será el hogar de todos, porqué será un país moderno y avanzado, donde no se excluya a nadie, toda aquella persona residente en Cataluña, que en la República Catalana desee tener nacionalidad española, podrá tenerla, igual que la alemana, francesa o canadiense, porqué en el Estado Catalán, jamás se perseguirá a nadie por pensar o actuar distinto, no seria ético, ni mucho menos, democrático.

Es evidente que Cataluña, en las condiciones actuales en las cuales está en el Estado Español, no puede explotar todo el potencial y capacidad social y económica que realmente tiene. Asimismo está demostrado que una Cataluña actuando como estado independiente, bajo el marco de la Unión Europea y los tratados de libre comercio y libre circulación de personas, sí podría desarrollar todo el potencial económico que actuando como región queda reprimido, bajo la asfixia económica del Estado y su ineficaz administración fiscal. 

La demanda de la sociedad catalana, nunca había sido la independencia, porqué nunca se habían planteado los motivos para hacerlo viable. Pero en cuanto el Estado Español, repetidamente des del 2006, trata de tapar y aniquilar los deseos de más auto-gobierno o soberanía fiscal para la Generalitat, la sociedad catalana que es madura y democrática, dice basta, y la gente empieza a apostar, ya no por el pacto fiscal o la mejora del Estatut, sino claramente por una República Catalana, eso sí, de forma pacífica, democrática y negociada con el Estado, como hacen los países civilizados.

Negociar un referéndum legal y vinculante sobre la relación de Cataluña con el resto del Estado, era y es la mejor forma de encauzar a la voluntad popular que pedía la independencia, y así lo hizo por primera vez en 2012 el entonces President de la Generalitat, Artur Mas, y lo volvió a hacer en 2013, y en 2014, y en 2015. Luego el President Carles Puigdemont, lo volvió a hacer en 2016, y en 2017, todos ellos con Mariano Rajoy en la Moncloa, y la respuesta ha sido: "Ni puedo, ni quiero hablar de esto", en 2018 y 2019, con Pedro Sánchez en la Moncloa, el actual President Quim Torra, lo sigue haciendo, y la respuesta del Gobierno Español, es: "Ni podemos, ni queremos hablar de esto". Ante esto que es la anti-política, los que realmente creemos firmemente en las convicciones democráticas para resolver los conflictos, debemos movilizarnos y alzar la voz pacíficamente para reclamar el derecho a votar, a votar Sí, No, en blanco, o simplemente a no votar, pero en democracia se debe poder escuchar al pueblo.

Des del soberanismo, el independentismo y el republicanismo catalán, creo que es nuestro deber, tender la mano a los demócratas de los distintos pueblos del Estado, ya que hoy la represión y la criminalización de los derechos y las libertades está en Cataluña, pero ya estamos viendo que mañana puede ser contra ciudadanos de la Región de Murcia, de Castilla y León o de Extremadura, de manera que vuelvo a decir, que la causa que defienden los presos políticos catalanes en el Tribunal Supremo, no es una causa de banderas o identidades, es una causa de progreso, de dignidad democrática y de derechos y libertades, una causa a la que todos los demócratas de los distintos pueblos del Estado están invitados, ya que no se trata de excluir a nadie, se trata de sumar y de que gane la democracia y la libertad.


Joan Grané Caballero, 24 de febrero 2019

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Joan Grané - Blog de política
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